fbpx
Guía Emocional

10 Beneficios de Conocernos a Nosotros Mismos

Autoconocimiento: El primer paso para una vida mentalmente saludable

Casi todos hemos escuchado la famosa frase escrita en el Templo de Apolo en Grecia: “Conócete a ti mismo”, donde además, seguía esta inscripción:

Te advierto, quien quiera que fueres tú, que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros. Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses.

¿Por qué es tan importante conocernos?

1. Nos ayuda a utilizar nuestras fortalezas y recursos:

Si nos conocemos a profundidad, saldremos de nuestros paradigmas y de las etiquetas que en algún momento nos han puesto los demás y las que nos pusimos nosotros mismos.

Puede que vivas pensando que eres una persona muy insegura, pero si empiezas a observarte y te conoces más, descubrirás que también puedes ser de una manera diferente y hasta opuesta. Y no es que tengas doble personalidad, sino que somos más complejos de lo que creemos.

Abrirnos a explorar nuestras diversas formas de ser, en diferentes situaciones, con diferentes personas, en momentos diferentes de nuestra vida, nos llevará a comprender que somos más de lo que creemos ser y por lo tanto, tendremos más recursos para usar cuando más lo necesitemos.

Si creo que solo tengo el brazo derecho, utilizaré ese para todo (y será agotador y rígido); pero si me percato que también tengo el brazo izquierdo, podré utilizar los dos y moverme con más libertad.

2. Sabremos cuáles son nuestras reacciones frente a diferentes situaciones

Cuando te conoces, puedes ver y aceptar qué te desagrada, qué no te gusta, y será más fácil comunicarlo para prevenir situaciones que te traigan dolor a ti o a los que amas, esto servirá para protegerte y proteger tus vínculos.

Si sabes, por ejemplo, que te molesta mucho esperar a los demás porque empiezas a sentir mucha ansiedad, podrás establecer acuerdos contigo mismo para no sentirte tan ansioso durante la espera, podrás además comunicar lo que te pasa con eso, o coordinar para ser tú quien vaya al encuentro de la persona, etc.

Hay una amplia gama de soluciones frente a aquello que no nos gusta o nos genera dolor.

3. Saber en qué áreas debemos mejorar

Todos tenemos puntos débiles o flacos en nuestra forma de ser. Puede que laboralmente seamos exitosos, pero que tengamos dificultades en nuestra forma de expresar el amor.

Conocer y aceptar estas debilidades, te puede motivar a mejorar y desarrollar habilidades, capacidades y aptitudes, para sentirte mejor.

4. Permite tener una mejor relación con los demás

Conocerte hará que tu relación con los demás sea más sana, ya que al aceptarte, tu percepción de los demás será distinta.

Volviendo a los ejemplos anteriores, si aceptas que tienes poco control sobre tu ansiedad y que hay maneras de solucionar y prevenir malas reacciones, entonces empezarás a tomar en cuenta a los demás, porque no quieres lastimarlos ni sentirte mal tú.

La comunicación se torna más honesta y afianza los vínculos, cuando es saludable.

5. Desarrolla nuestra tolerancia, empatía y compasión

Si comprendes que algunas situaciones pueden ser difíciles para ti, también puedes comprender que lo son para el resto.

Si conoces el sufrimiento, puedes sentir compasión y empatía hacia los demás. Ponernos en el lugar de otra persona es todo un aprendizaje, y no es fácil cuando en el contacto con el otro ser, también entran en juego nuestras emociones y nuestras heridas.

Pero cuando somos capaces de ver nuestro dolor, realmente, y hacemos una pausa, y miramos más allá, veremos que también los demás pueden pasarla mal. Y este, es el primer paso para una conexión más profunda con otro ser.

6. Aceptar nuestros sentimientos y gestionar nuestras emociones

¿Cuántas veces al día nos preguntamos cómo nos sentimos? Quizás muy pocas. Abrirnos a un espacio de consulta interior, hace que profundicemos en nuestras emociones respecto a diferentes situaciones o personas.

Saber, por ejemplo, cómo te sientes siendo madre o padre, qué sientes hacia tu pareja cuando discuten, qué sientes cuando hacen alguna actividad juntos, qué sientes con respecto a tu trabajo, te ayuda a explorar tus sentimientos y necesidades reales.

Cuando aceptamos nuestros sentimientos y emociones, podemos aprender a gestionarlos e ir hacia lo que nos hace felices, con más convicción, a reforzar lo que amamos, a dejar lo que nos lastima.

7. Desarrollar nuestro potencial hacia el éxito

Cuando sabes quién eres, lo que amas hacer, cuáles son tus sueños, y también aquello que haces bien y lo que necesitas desarrollar, será más fácil que puedas saber hacia dónde vas y con quién, si es el caso.

Puedes ser la mejor versión de ti, siguiendo lo que te hará feliz. Puedes emprender un negocio en el que esté tu corazón, puedes optar por una familia, una pareja en la que ambos evolucionen, puedes capacitarte en lo que amas y ascender en tu empleo, etc.

Las posibilidades son infinitas, tantas como  individualidades existen.

8. Hacer elecciones más saludables de pareja

Todos tenemos necesidades y algunas de ellas son sentirnos acompañados, amados, seguros, protegidos, entre muchas otras.

Si no reconocemos nuestras necesidades, y no comprendemos que algunas de ellas son muy fuertes, es decir, que las necesitamos mucho para sentirnos bien, nos tornaremos demandantes de la persona que amamos.

Entender que nadie puede satisfacer nuestras necesidades, y que no tenemos que escoger a alguien que supuestamente nos vaya a completar, nos lleva a ser más libres.

Si aprendemos a sentirnos felices y completos cuando estamos a solas con nosotros mismos, entonces podremos elegir a alguien para compartir nuestra felicidad y no para llenar nuestras expectativas y curarnos.

9. Nos moviliza a sanar nuestras heridas

Tal como leíste en el punto anterior, si nuestras necesidades las sentimos muy intensas, duraderas y con más de una persona en nuestra historia, es muy probable que sean parte de nuestras heridas emocionales, las cuales se formaron en nuestros primeros años de vida.

Si por ejemplo, ante una muestra de rechazo hacia una invitación que hacemos, la otra persona responde con una negativa, podemos sentir cólera, pero si esta se queda días, semanas, y nos lleva a pensar que no somos valiosos, que la otra persona es una desconsiderada, que es mala, entonces la cólera se transformará en ira, y puede hacer que tomemos decisiones impulsivas y dañinas para nuestra relación.

Conocer nuestra historia, lo que nos lastima, puede llevarnos a querer sanar, a soltar el pasado y a aprender a mirar el presente y a disfrutar de él.

10. Aumenta la autoestima

Por último, si te conoces, aprendes a observar tus pensamientos, a identificar tus emociones, reconocerlas, abrirles paso, reconocer tus necesidades, tus fortalezas, tus debilidades, lo que amas, lo que haces bien, lo que puedes hacer aun mejor, entonces esto te conducirá a la aceptación de lo que puede cambiarse y lo que no. La aceptación no es conformismo, sino mirada amorosa hacia ti mismo y acción. Con este amor, es que puedes ser tú, mostrarte sin miedo, sin sentirte vulnerable si te das a conocer. Desde este amor, puedes ser más feliz, solo y acompañado.

Mirar lo que somos, puede ser en principio doloroso después de haber permanecido tanto tiempo en sombra, pues la luz puede resultarnos chocante. Hemos aprendido a vivir con etiquetas de “malo” o “bueno”, y así también lo hemos hecho con nosotros mismos.

Pensamientos como “Está mal que sea así” no nos ayudan a crecer, ya que solo nos invita a tapar aspectos de nuestra naturaleza humana que pueden sernos útiles. Aceptar nuestras fortalezas, verlas cuándo aparecen, implementarnos de recursos propios, nos ayuda a desafiar las situaciones difíciles que se nos presentan.

Aceptar nuestras debilidades, reconocer características que nos gustan pero que tenemos, nos ayuda a saber utilizar eficientemente las cualidades que estos aspectos tienen. Y es que no hay bueno ni malo, por sí mismo. Somos nosotros los que atribuimos las cosas según cómo nos sintamos con ellas.

Y esto no quiere decir, que esté bien el cómo se manifiestan estos aspectos y que no nos importen los demás, al contrario.

Por ejemplo, a una persona puede resultarle malo ser egoísta, y se dedica a negar que lo sea, haciendo todo lo contrario para no parecerlo por más que esta característica pugne por manifestarse. Es así que puede ser mostrarse excesivamente  complaciente, decir siempre que sí, dar más de lo que puede dar hasta quedarse vacío, con tal de no parecer egoísta y no ser juzgado por los demás, cuando en realidad es él mismo quién se juzga.

Al haber esta lucha interna, no hay evolución. Si mira y reconoce su egoísmo, puede quizás (y no siempre es lo mismo para todas las personas) ver que cuando se permite ser egoísta puede medir sus límites, puede dar sin agotarse, puede quedarse con algunas cosas sin sentirse culpable; entonces verá que ser egoísta puede no siempre significar dañar a los demás o ser malo.

Al tener este conocimiento de sí mismo, podrá medir y dar con total libertad y por el simple hecho de dar.

Esto abrirá su mundo interno, posibilitando más descubrimiento de sí mismo en un contacto más genuino consigo mismo y con los demás.

El autoconocimiento nos lleva a aceptar lo que somos para poder utilizar los recursos que tenemos y llenarnos de sabiduría.

Una persona que se conoce a sí misma, será más tolerante con los demás, pues se acepta y acepta que los demás son de una manera parecida o diferente.

Una persona que se conoce a sí misma, ama más y daña menos.

Nancy Sánchez

Nancy Sánchez

Soy psicóloga, escritora y directora de Literatura Transformacional, modelo en el que añado, a mi práctica terapéutica, el uso de la literatura y la escritura como herramientas para el autoconocimiento, la expresión saludable y el crecimiento personal.

Alimenta tu mente y únete a nuestra comunidad.

Síguenos

Alimenta tu mente y únete a nuestra comunidad.

* requerido

Síguenos