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Guía Emocional

Ayudar desde el Amor

Por: Nancy Sánchez

Recientemente, supe que una persona que se dedicaba a ayudar a otros, a través de sus libros, cursos y videos, tuvo un agotamiento emocional que la llevó a abandonar, lo que hasta ahora había pensado era, su propósito de vida.

Pero no es el único caso. Muchos de los que nos dedicamos a trabajar en salud: psicólogos, médicos, nutricionistas, enfermeras, etc. llegamos a lo que es conocido como el síndrome de Burnout. Nos quemamos, metafóricamente hablando, por tanta (aparente) cercanía con otros, porque el espacio físico y psicológico parece acortarse cuando atiendes tantas personas y casos en un tiempo determinado.

¿Pero, qué lleva a que nos agotemos si es algo que nos gusta hacer: ayudar?

En mi experiencia, descubrí, cuando trabajaba para un centro de salud, que lo que me agotaba era sentirme presionada, pero no ayudar. Tener que estar sentada mucho rato en un solo lugar sin darme tiempo para descansar entre atención y atención.

Fui incorporando algunas técnicas, tales como respirar para relajarme, servirme café para estar más despierta (dejó de funcionar porque me ponía más ansiosa), conversar a la salida del trabajo de cosas superficiales, ser más rápida y eficiente, etc., pero no ayudó mucho.

El sistema de salud tiene muchas más limitaciones de lo que parece, pues sus trabajadores asistenciales, en su mayoría, no están satisfechos; no los ves, por ejemplo, sonrientes ni con energía, con el paso del tiempo. Todo eso me condujo a irme y querer manejar mi tiempo y mis espacios, por mi cuenta.

¿Qué ocurre cuando estás llevando a cabo tu propósito y aun así te hartas de todo?

Hace poquito, leí un artículo, del monje budista Matthieiu Ricard, que me iluminó. Allí, él diferencia la empatía de la compasión. Lo que entiendo es lo siguiente:

Cuando trabajas ayudando solo desde la empatía, reconoces el dolor del otro (lo puedes incluso sentir como tuyo), te pones en sus zapatos, te identificas y sufres porque otro sufre, y ese sufrir te lleva a generarte angustia, frustración, miedo, estrés, etc. Llega un momento en el que ni tu cabeza, ni tu cuerpo pueden más, al ver tanto sufrimiento y tu energía disminuye con cada persona a la que ayudas. Por otro lado, cuando vas más allá de la empatía y trabajas desde la compasión, ves a ese ser humano delante de ti sufriendo, por la razón que sea, y sientes Amor.

Al ser el amor y la compasión, cualidades que nos hacen sentir positivos, te acercas a ese otro ser, deseando que salga de donde está y lo ayudas. No eres indiferente, no te alejas ni te distancias para no sentir; al contrario, sientes y mucho. Pero todos esos sentimientos están envueltos en amor y compasión. Así, puedes ver la luz que encierra cada ser humano y mostrársela, lo que te llena de energía con cada persona que acude a ti.

Nancy Sánchez

Nancy Sánchez

Soy psicóloga, terapeuta, coach emocional y escritora. Me enfoco en ayudar a las personas a sanar y trascender sus heridas emocionales, para brillar y convertirse en quienes son. Me apasiona el crecimiento personal de mis clientes, acompañándolos a encontrar el propósito en sus vidas y ser felices.

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