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Guía Emocional

Cuando las Emociones Desbordan

cortesia de Pixabay.com

¿Es posible controlar las emociones?

Es probable que muchas veces hayamos experimentado sentimientos fuertes que nos han hecho actuar de determinada manera o incluso ha sido tan rápida la decisión o reacción que probablemente luego nos hemos arrepentido.

Por ejemplo, frente a la nostalgia es común escuchar música que alimente nuestros recuerdos, pensamientos, etc., frente a la tristeza es probable que no solo lloremos sino que busquemos tomar un vaso de nuestra bebida favorita, comer mucho, no comer, dejar el trabajo o lo que estemos haciendo, o hacer algo por consolarnos inmediatamente esperando que el sentimiento desaparezca; frente a la alegría, una de las emociones que podemos ver como la más bonita, solemos prometer cosas, pensamos que somos invencibles, saltamos, gritamos, besamos, etc; y el enojo es, sin duda, una de las emociones más difíciles de poder manejar y que muchas veces trae consecuencias fatales no solo en nosotros sino también en las personas que nos rodean.

“Las emociones son muchas, algunas más intensas que otras, pero están diseñadas para terminar pronto”.

¿Cuál es el problema de actuar siempre bajo la influencia de las emociones?

Nuestra sociedad empieza a ser cada vez más emocional y empezamos a tomar decisiones guiados por nuestras emociones. A diario experimentamos emociones, unas más fuertes que otras y el problema no es experimentarlas ya que es algo natural en el ser humano; el problema es cuando actuamos influenciadas por ellas ya que la probabilidad de equivocarnos aumenta, y cuando la emoción se desvanece nos damos cuenta que pudimos actuar más asertivamente. Definitivamente el poder manejar y gestionar nuestras emociones requiere de un entrenamiento diario, requiere de mucha paciencia pero sobre todo de mucho control emocional, lo que hoy en día llamamos inteligencia emocional.

¿Qué hacer para poder manejar asertivamente mis emociones?

En PRIMER lugar considero que es muy saludable mantener un orden en nuestra vida, es decir, tener claro qué es lo que queremos, cómo nos vemos en unos años, qué valores quisiéramos tener, cómo nos gustaría que nos recuerden, qué quisiéramos lograr personal, familiar y profesionalmente etc., ya que ello permitirá que trabajemos en nuestras metas y pensemos seriamente antes de tomar cualquier decisión.

Como SEGUNDA recomendación es importante pensar en las veces que hemos tomado decisiones influenciados por nuestras emociones y reconocer qué nos provoco dicha emoción, qué pensamos cuando ocurrió y cómo actuamos frente a ella. Este ejercicio nos permitirá darnos cuenta qué emociones somos más propensos a sentir y podremos evitar también algunas situaciones que la generen.

Por ejemplo, si pasar por una calle que me recuerda algún momento traumático o desagradable que actualmente me causa dolor, entonces debemos evitar pasar por allí, al menos hasta que el recuerdo no nos haga daño. Otro ejemplo que es muy común y del que no siempre nos damos cuenta es cuando estamos enojados por algo o apáticos y caminamos por la calle o en nuestro centro laboral e ignoramos el saludo de otra persona, sin pensar en los conflictos que eso podría traer posteriormente.

Una TERCERA y no menos importante que las anteriores recomendaciones es empezar a practicar el hecho de  tomarnos una pausa cuando tengamos sentimientos que nos desborden. Considero que este es el momento que va a determinar las consecuencias de nuestros actos.

Recordemos que los acontecimientos no dependen de nosotros directamente, pero nuestras emociones frente a esta situación sí dependen de nosotros y podemos controlarlos, por ende podemos hacer que nuestras acciones tengan consecuencias positivas o negativas.

Como CUARTA y última recomendación creo que es de mucha ayuda pensar en qué podría pasar si tomamos determinada decisión. Pensemos en todo lo que pueda pasar tanto negativa como positivamente y proyectémonos a esa situación, tratemos de imaginarnos que pasaría con las personas que más quiero, con las que están a mi alrededor, si puedo hacer algo mejor, qué pasaría si no lo hago, etc.

Recordemos que tomar buenas decisiones depende de nosotros mismos y de la capacidad que tengamos de discernir entre lo que me conviene y lo que no y sobre todo no olvidemos que nuestras emociones son pasajeras y que no vale la pena dejarnos llevar por ellas antes de tomar alguna decisión. El control de nuestros actos los tenemos nosotros. Todo aquello que sembramos, cosechamos.

“Los pequeños actos se convierten en grandes momentos”.

 


Guía Emocional le da la bienvenida a voces variadas de diferentes especialistas y conocedores en varios campos relacionados al bienestar mental y emocional. Compartimos escritos de diversos autores con un amplio rango de opiniones, las mismas que no necesariamente reflejan la nuestra.
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Deborah Estela Castillo Cerdeña

Deborah Estela Castillo Cerdeña

Soy psicóloga, tengo 28 años, tengo experiencia en el ámbito clínico-educativo, tengo un certificado internacional en gestión del talento humano. Actualmente estoy por culminar la maestría en psicología clínica - educativa. Me gusta mucho trabajar con niños, adolescentes y familia. Me gusta mucho la música, ver series y películas para analizar, también me gusta caminar y conocer lugares nuevos. Considero que soy alegre, dinámica, me preocupo por los que me rodean y sobre todo por los que quiero, soy muy responsable, me adapto muy rápido a las nuevas situaciones y a las personas y me gusta generar un ambiente de trabajo optimo en donde esté.

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