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Guía Emocional

El Sentido de la Vida y el Valor de una Decisión

¿Cuán importante es una decisión en mi vida? ¿Estoy decidiendo todo el tiempo?

– Preguntas que quizás transitan por nuestra mente, mas no trascienden. Una decisión puede cambiarlo todo, es ahí donde en muchas ocasiones nos cuestionamos, culpamos, sufrimos, nos alegramos y experimentamos un sinfín de emociones basadas en lo que, provenía de nosotros, y que nos permitió establecer un camino, dentro de muchos.

Pongamos un ejemplo: Hoy te enteras de que padeces una enfermedad terminal y que te queda muy poco tiempo de vida. Sin embargo, la junta de médicos ha determinado que cumples con todos los requisitos para poder acceder a un programa experimental y que, serás el primer paciente en actuar como sujeto de análisis.

Este procedimiento es simple, corto, pero altamente riesgoso; consiste únicamente en tomar una pastilla que podría definir, de forma absoluta, tu vida.

Cuando te plantean esta situación, ¿Qué piensas? ¿Qué pensamientos discurren? ¿Qué emociones experimentas?

– Tal vez tu familia, tal vez tus planes, proyectos, tantas cosas por hacer

– claro, es válido, pero… ¿Pensaste realmente en los riesgos de esta decisión?

– ¡De eso se trata! Es probable que una circunstancia como ésta no se presente tan seguido, probablemente nunca, pero busquemos el mensaje a todo esto, es simple:

Todo el tiempo estamos decidiendo y arriesgándonos.

¿Cuando salgo de casa rumbo al trabajo también estoy decidiendo?

– Claro que sí

– Asumes el riesgo de que saliendo del hogar algo pueda sucederte, en el peor de los casos.

Te haces cargo de lo que implica para ti ir a trabajar, que es el medio económico a través del cual puedes solventar muchas cosas y que, una vez más, te haces responsable de elegir otro día ahí.

Volvamos nuevamente al ejemplo para entenderlo mejor: Eres entonces quien tiene que responsabilizarse por su elección porque, por último, quien padezca los daños o el éxito del tratamiento serás tú.

Limitas entre la pastilla para la vida o la pastilla para la muerte, la salvación a una enfermedad muy dura o el fin de todas esas metas, cuando comienzas a pensar en todo el panorama se va haciendo más angosto, más difuso, empieza todo a convertirse en una especie de oscuridad.

Llamas a tu madre y le preguntas lo que es mejor, te comunicas con tu padre, con tus mejores amigos (as) y después de no saber qué hacer con todo eso, lanzas un fuerte grito y dices:

¡Estoy angustiado!

Muy bien, ahora establece esta interrogante:

¿Te has sentido angustiado en otras situaciones? ¿Qué contexto te angustia más?

La angustia y la decisión van de la mano.

Cuando siento que me encuentro en la necesidad de elegir entre un conjunto de posibilidades, como aparecían líneas anteriores, el horizonte se comienza a hacer más pequeño y es entonces donde esas ganas imperantes por rehusarme a hacerle frente a algo tan difícil que incrementará mi sufrimiento o que me llevará a algo mejor, aparecen.

Es mejor trasladar la culpa, total, luego podré excusarme en que fallé o no lo logré por él, por ella, me es más fácil.

Si resulta exitoso, diré que fui yo quien hizo la mejor elección, pero… es aquí donde viene lo importante: Permítete sentir las emociones y por qué no, el fracaso, el éxito, hazlos tuyos.

No vivas la vida huyéndole al dolor, tratando de buscar el sentido fuera de ti, cuando evidentemente se encuentra en tu interior.

Atribúyele un significado a lo que te moviliza y que el propósito que te impulse sea encontrar la trascendencia por medio de la experiencia.

La persona más exitosa no es aquella que tiene grandes lujos, quizás socialmente sea reconocido y enaltecido, pero habría que preguntarse qué significado le otorga a esas riquezas. Frankl (1988) menciona que cada persona tiene un destino único que, al igual que la muerte, es una parte de su vida.

El destino es esencialmente lo que “limita la libertad del hombre”, ya que esto se encuentra fuera del ser.

Otro aspecto que postula Frankl, V.E, (1946) es la triada trágica (sufrimiento, culpa y muerte), pero su conversión será el “optimismo trágico”, lo que representa convertir el sufrimiento en servicio, culpa en cambio y el valor de la muerte para tener consciencia plena y una acción responsable sobre la libertad para decidir.

Te recomiendo:

  • Piensa en qué deseas cambiar, modificar o incluir en tu vida y cuán responsable eres tú de arriesgarte a hacerlo.
  • Reflexiona acerca de qué o quienes te cortan la libertad y, en ese proceso, céntrate en qué emociones experimentas al pensar, por ejemplo, en tu pareja cuando te dice que no “deberías” inscribirte en ese curso que tanto deseas porque te quedarás sin dinero.
  • Vive tu presente, nútrete del pasado y ajusta tu futuro imaginándote viviendo de este modo actual.

Conmigo será hasta la próxima…

Annel Regina Sánchez Manzanares

Annel Regina Sánchez Manzanares

Soy psicóloga. Me encuentro al servicio de la comunidad, buscando fomentar el bienestar de las personas a través de la promoción y prevención psicológica para mejorar la calidad en salud mental. Refuerzo mi compromiso por continuar trabajando para alcanzar logros que contribuyan a la sociedad.

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