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Guía Emocional

La Fiebre Mundialista: ¿Qué aprendimos?

Imagen cortesía de "El Comercio"

¿Qué reflexiones y aprendizajes podemos obtener de esta experiencia?

Para analizar la coyuntura mundialista, es necesario disgregar en diferentes perspectivas:

  • Desde el panorama social:

Reestructuración de la visión derrotista…

Desde hace 36 años, nuestra actitud respecto a las participaciones de los equipos que nos representaban ha sido derrotista, cargada, en muchos casos, de negativismo. Desde luego, esto reflejaba, una vez más, el “chip” mental que tenemos muchos al afrontar la adversidad y, de cierto modo, el complejo de inferioridad escondido bajo la excusa común de que físicamente somos menos dotados que los rivales. Esta experiencia nos ha permitido reconocer que sí podemos y que validando nuestras habilidades seremos capaces de enfrentar al oponente de forma magistral.

Percepción de la felicidad y placer…

Frente a nuestras pantallas, así como aquellos que gozaron de los partidos en los estadios, hemos podido ver cómo los jugadores ansían poder ganar y dejarlo todo en la cancha.

Cuando en las calles se les consultaba a los ciudadanos su apreciación sobre nuestra participación en el Mundial, las personas respondían con un brillo particular en los ojos que denotaba la profunda fe sobre los jugadores. Esta aspiración, este deseo de trascender, esta búsqueda de reconocimiento era la esperanza y la pizca de felicidad para hacerle frente a un contexto social tan complicado en el país.

Desde esa perspectiva, la felicidad y el placer fueron atribuidos a la competencia, siendo estos el contenido y objeto de la atención de cada uno de nosotros como espectadores. Es entonces que el disfrute de cada alegría nos otorga la posibilidad de recurrir a recuerdos gratos para afrontar las adversidades con la mejor actitud.

La unión de los peruanos…

Producto de la llegada de nuestros once titulares al Mundial de Rusia 2018, es que podemos destacar que, como equipo, los peruanos podemos unirnos para representar de la mejor manera al país.

Hemos sido reconocidos como una de las hinchadas más alegres, optimistas y que alentó de principio a fin, viviendo con emoción cada uno de los partidos. Nos ha caracterizado el apoyo colectivo, la calidez, confraternidad y pundonor que refleja nuestra “Marca Perú”.

Por otro lado, es importante mencionar que, circunstancias específicas han permitido visibilizar patrones sociales negativos en muchos países latinos, como por ejemplo, los comentarios que solemos normalizar. Con esto hago referencia a las expresiones hacia nuestros pares de forma despectiva, con calificativos o “aprovechándonos” del momento. Esto en mención a lo ocurrido con el grupo de mujeres rusas que fueron objeto de burla por parte de varones de diversas nacionalidades. Esto, como se sabe, ha sido rechazado en redes sociales por un conjunto de ciudadanos que manifestaron su malestar frente al suceso.

  • Desde el panorama individual:

Se nos dificulta apropiarnos de nuestras derrotas, pero también de los triunfos. Es más fácil culpar al otro…

Parte de hacerse responsable de las decisiones es también valorar y aceptar las consecuencias de las mismas. Es así que las derrotas en nuestras vidas son más fáciles de negar, culpando a los otros de las fallas en una determinada situación.

Entender y asimilar cada oportunidad como un aprendizaje es parte del proceso de ser consciente del sentido que se le puede adjudicar a una experiencia. Culpamos a Cueva de aquel penal fallado, pero se nos hizo difícil poder asumir que estos partidos no ganados sirvieron para replantear la construcción del equipo, el aspecto emocional, las condiciones y las estructuras.

Si extrapolamos este escenario a la vida diaria, podemos vislumbrar que toda adversidad o no resultante de “éxito” es una oportunidad para reformular y realizar cambios necesarios en el camino y, por ende, en las decisiones.

Podemos enaltecer a alguien y de la misma manera minimizarlo…

Esta vivencia nos deja un mensaje: Tenemos la capacidad de enaltecer e idealizar a alguien y, de la misma manera, minimizarla.

Cuando una persona, en el día a día, nos “falla” o no cumple con nuestras expectativas y exigencias, resulta fácil atacar y criticar para culparla, de este modo nos explicamos el porqué del fracaso.

Sin embargo, sería mucho más positivo buscar entender, más allá del “por qué”, el “qué”, ya que esto le otorga mayor posibilidad de comprender las motivaciones de un individuo para actuar de determinada manera.

Para clarificar lo antes expuesto, colocaré un ejemplo:

María lleva dos años con su pareja y cuando él tiene bonitos detalles, ella suele decirle que es el mejor hombre del mundo; no obstante, en cierta ocasión discutieron porque él no llegó a tiempo, razón por la cual ella le recriminó “eres malo conmigo, siempre me haces sufrir”. Lo que se evidencia en el caso, es que María suele “premiar” ciertas conductas y otras “castigarlas”. Dota de cualidades extraordinarias a su pareja porque la complace, pero cuando no lo hace, buscar extinguir la conducta a través de la victimización y generalización de “siempre me haces sufrir”.

De la misma forma actuamos en la colectividad, por lo que resulta importante que exista un cambio respecto a la comprensión de las experiencias, sobre todo en lo que respecta a nuestra relación con los otros. Tratar de entender el “para qué” o el “qué” de una vivencia otorga mayores posibilidades para asumir una situación.

El sentido del humor frente a la adversidad…

Las redes sociales, de un tiempo a esta parte, se han visto cargadas de imágenes que representan de forma satírica e irónica algunos eventos del mundial. Estos peculiares “memes” nos han permitido hacer notar nuestra capacidad para ver la contracara de una situación y, ésta es, el sentido del humor.

El deporte como forma de igualdad de género…

Durante mucho tiempo se ha entendido al fútbol como un deporte para varones, relegado, de alguna manera, por y para las mujeres. No obstante, con este mundial hemos podido ver hinchas, indistintamente del género, alentando. Se espera que poco a poco vayamos erradicando los roles sociales asignados a varones o mujeres y que se practiquen determinados deportes sin la concepción de establecer etiquetas a quienes lo entrenan.

 

Recomendaciones:

  • Valorar los triunfos pero también las derrotas. Hacernos conscientes de nuestras oportunidades de mejora es una posibilidad para replantear nuestra vida y tomar decisiones que otorguen sentido.
  • Comprender las experiencias desde la visión del “qué” por encima del “por qué”.
Annel Regina Sánchez Manzanares

Annel Regina Sánchez Manzanares

Soy psicóloga. Me encuentro al servicio de la comunidad, buscando fomentar el bienestar de las personas a través de la promoción y prevención psicológica para mejorar la calidad en salud mental. Refuerzo mi compromiso por continuar trabajando para alcanzar logros que contribuyan a la sociedad.

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