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Guía Emocional

Las dificultades y el momento presente

Cortesía de Pexels.com, edición propia.

Hay momentos en los que las cosas no salen, buscas por un lado, intentas por otro, los factores externos que no dependen de ti no suceden como querías, necesitabas o esperabas que sucedieran; haces lo posible, conversas y buscas a los que te podrían ayudar, intentas nuevas estrategias, vives el momento desde una nueva predisposición, etc., pero hagas lo que hagas no sale, incluso desde un punto no-reactivo de aceptación pro-activa; no forzaste nada, diste lo mejor de ti, actuaste con lo mejor a tu disposición, pero nada. Bueno, toca soltar…

Luego, en todo el tumulto piensas: en realidad siempre fue soltar, quizá sea una lección sobre soltar aún más, quizá fue una oportunidad de actuar dando lo mejor de ti mismo usando lo que tenías y entrenarte en vivir así, quizá fue una invitación a hacer lo mejor que puedes olvidándote de los resultados. Muchas puertas que llevan hacia el soltar…

Pero, ¿por qué la palabra “soltar”? ¿soltar qué? Si hay un “soltar” es que hubo un “agarrar” algo, ¿no será que la lección puede ser incluso aun mayor?

Quizá es que es más proactiva la cosa: no agarrar, no apego al resultado para no tener algo que soltar después; pero ¿a qué sería ese apego, sino no es un apego a una idea de un futuro deseado?, o, en otras palabras, quizá la lección es simplemente estar en el presente… y darse cuenta que no había tal lección que explicara o adornara la vivencia, que nos habíamos inventado una justificación mental para la incomodidad,… y que paradójicamente, al notarlo el disconfort que nos hacía huir hacia una explicación esperanzadora/significadora se desvanece, … y entonces solo hay presente.

La vida nos trae “lecciones” a través de nuestra capacidad de darnos cuenta, y negarlo sería como tapar el sol con un dedo, sin embargo también es cierto que muchas veces inventamos razones para poder pasar un momento no placentero, creamos supuestas lecciones y significados, suponemos pruebas del destino, de la vida, o puestas por algún dios al cual le atribuimos intenciones que justifiquen nuestra vivencia, edulcorando nuestra experiencia como un sofisticado escape de la realidad, escape “digno” de un homo sapiens, pero más allá de todo ello está el presente, tal y como es, con un potencial infinito de despertarnos segundo a segundo hacia nuestro propio potencial.

Vivamos, sí, busquemos ser felices, pero no lo hagamos engañándonos, tomemos la realidad y vivamos la vida lo más plenamente que podamos. 🙂

 

Originalmente publicado en este post de El Rugir del Corazón

Guía Emocional le da la bienvenida a voces variadas de diferentes especialistas y conocedores en varios campos relacionados al bienestar mental y emocional. Compartimos escritos de diversos autores con un amplio rango de opiniones, las mismas que no necesariamente reflejan la nuestra.

Omar Polo

Omar Polo

Algunos años atrás decidí dejar lo conocido, seguir a mi corazón y buscarme, así empecé a descubrir mi mente y mi corazón a través de la Meditación y la Oración, y mi manera de ver las cosas cambió por completo, un cambio surgió desde adentro, todos tenemos esa semilla; posteriormente me formé en terapia Gestalt y coaching Gestalt. En los últimos años, mientras sigo avanzando en mi camino, he tenido la suerte de servir al bienestar de las personas en sesiones individuales de Evolución Personal, Coaching Emocional, Meditación y en más de 20 talleres y procesos grupales, así como a través de artículos en mi página El Rugir del Corazón.

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