Guía Emocional

Cómo Puede Ayudarte la Terapia Cognitivo-Conductual

Una entrevista con la psicoterapeuta Elena Tangüis:

La TCC fortalece la autoestima, mejora las relaciones con el entorno y brinda herramientas para el bienestar mental y emocional

¿En qué consiste la Terapia Cognitivo- Conductual?

La TCC (Terapia Cognitivo-Conductual) es una terapia psicológica que se enfoca en trabajar los pensamientos y las conductas de las personas.

Parte de que muchos de los problemas que se generan, vienen de pensamientos irracionales o distorsionados de la realidad, influyendo en cómo nos sentimos y cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con nuestro entorno, es decir, nuestra conducta.

El circuito por el que pasamos es: pensamiento, emoción y conducta. Donde una es consecuencia de la anterior, por lo tanto, son muchas veces, nuestros pensamientos los que producen los sentimientos y emociones.

A nivel conductual, sabemos que una conducta puede ser modificada por reforzadores o estímulos, obteniendo respuestas más adaptativas o beneficiosas para la persona o su entorno. Por lo tanto, la TCC trabaja problemas del comportamiento que se pueden presentar desde la niñez, o que surgen en la adolescencia y adultez.

Así por ejemplo, se trabaja con el trastorno hiperactivo, la desobediencia en los niños, etc.

¿De dónde provienen los pensamientos distorsionados?

Los hemos aprendido. No nacemos con juicios acerca de nosotros o de los demás, sino que estos pensamientos se van formando a través de los diversos mensajes que recibimos desde niños o de cómo hemos vivenciado una experiencia. Todos somos diferentes porque venimos de una historia personal distinta.

Así por ejemplo, si constantemente te decían que eras un inútil, entonces creerás que es así y al enfrentarte al mundo irás con ese pensamiento sobre ti. Esta creencia influirá en tus respuestas o comportamiento, actuarás como si lo fueras y te sentirás, ya sea triste, molesto, avergonzado o rechazado.

¿Cómo actúa la TCC para trabajar con esas creencias que afectan el desempeño de la persona?

En terapia lo que hacemos es cambiar estos pensamientos por unos más racionales, objetivos y ligados a la realidad. Primero, evaluamos la historia del consultante.

Es probable que, en el lugar donde creció, los que lo rodeaban también pensaran similar o dieran constantemente estos mensajes, y él fue interiorizándolos. Quizás por reforzamiento las mantiene y por aprendizaje. La idea es cambiar las creencias arraigadas que vienen de mucho tiempo para empezar a reemplazarlas.

Segundo, la TCC ayuda al consultante a revisar cada una de estas creencias y pensamientos, para que paulatinamente estos se debiliten, dando lugar a que pueda construir por sí mismo, pensamientos alternativos que lo ayuden a sentirse mejor.

Entonces, por ejemplo, le quitamos fuerza a la creencia de que es un inútil e incapaz, basándonos en la realidad, en lo que realmente eres, no en lo que te dijeron que eras, debilitando esta creencia y adquiriendo una nueva que vaya con tu realidad, te sentirás y te comportaras diferente.

Es importante mencionar que la TCC se centra en el presente con una mirada hacia el futuro. Como ya hemos visto, durante la terapia, la atención se centra más en los problemas, trabas y dilemas actuales del consultante.

¿Qué rol cumple el terapeuta?

Como terapeutas acompañamos el proceso, enseñándole a evaluar y revisar los pensamientos que aparecen durante el día, que observe si están basados en la realidad y cómo estos influyen en su vida personal, de pareja, en lo laboral, familiar, etc.

Para esto, se le dan tareas al paciente para que vaya cambiando sus hábitos.

En la sesión vamos viendo los avances y ayudamos a que el cambio se instaure, empleando diferentes técnicas psicoterapéuticas. El paciente tiene un rol activo con la guía y la motivación del terapeuta.

¿Qué resultados se ven luego de la TCC?

La TCC como proceso de cambio, permite que a través de las sesiones, las emociones que el consultante experimente sean menos intensas y más breves, pudiendo resolver eficientemente los problemas que tenga en el momento presente, del aquí y ahora.

Aprenderá que no es la situación lo que nos produce malestar, sino el cómo la percibimos o en otras palabra lo que pensamos sobre ella, por lo que podemos elegir cómo hacerlo.

A medida que va avanzando veremos como la conducta se torna más sana y menos conflictiva. Recordemos que la TCC, además de enfocarse en los pensamientos, también lo hace en lograr que las conductas sean más satisfactorias para él.

Por consecuencia, fortalece la autoestima, mejora las relaciones con el entorno y brinda herramientas para alcanzar el bienestar mental y emocional. Al potenciar las habilidades sociales, permite también un mejor desenvolvimiento en el ámbito laboral y social, entablar más amistades y mantenerlas.

¿En qué casos está recomendada?

La TCC es útil para muchos trastornos, como por ejemplo: la ansiedad, fobias, depresión, trastornos de personalidad, trastornos de conducta en niños y adolescentes, alimenticios como la anorexia o la bulimia, estrés post-traumático, y otros que afectan emocional y conductualmente al individuo.

Por ejemplo, si la persona tiene depresión, se le ayudará a que disminuya la intensidad de su emoción y que responda con conductas más adaptativas y que, sobre todo, no refuercen su alta tristeza.

Si tiene alguna fobia nos enfocaremos en disminuir la ansiedad que experimenta al exponerse al estimulo “amenazante”.

Si es tímido frente a los demás y desea cambiar este comportamiento, le ayudaremos a sentirse mas seguro y a realizar conductas que refuercen la interacción con los demás.

Tengo entendido que también emplean otras técnicas que ayudan a que los cambios sean más profundos y duraderos. ¿Qué técnicas son?

Acompañamos las técnicas de la TCC con terapia de relajación y, además recomendamos durante el proceso, yoga, meditación, actividades deportivas y placenteras, según la problemática del consultante.

¿Cuánto dura la TCC?

La TCC como todo proceso de cambio duradero, puede durar alrededor de  seis meses a un año, dependiendo del caso. Son importantes durante este proceso el compromiso y la constancia del consultante.

Sabemos que estos pensamientos no se dan por voluntad propia, sino que vienen siendo parte de su vida bastante tiempo, por lo que va a aprender a pensar diferente, a reaccionar de una forma más saludable.

Al trabajarlos se topará con mandatos, exigencias que provienen del entorno, pensamientos negativos, pesimistas o muy extremos. Poder cambiarlos y adaptarlos a su bienestar y el de los demás, permitirá que su conducta  sea más adaptativa.

¿Qué pasa si los síntomas vuelven?

Si luego de acabar el proceso terapéutico, los síntomas volviesen porque tuvo alguna situación difícil en su vida que no afrontó adecuadamente, el consultante ya tiene las estrategias que ha aprendido, pudiendo hacer uso de ellas nuevamente y cuando lo necesite.

Al haber instaurado nuevas formas de pensar y de actuar, puede enfrentar las situaciones de forma más sana y menos dolorosa. Es por ello, que día a día se le va entrenando en generar nuevas respuestas que contrarrestan a las anteriores, manejando su ira, angustia, temores y la gama de emociones que pueda sentir frente a los estímulos.

Si en caso, tuviese un cuadro o recaída, que requiera el apoyo terapéutico, puede acudir a algunas sesiones para trabajar en ello y reforzar lo aprendido.

Elena Tangüis De La Torre

Licenciada en Psicología y Psicoterapeuta Cognitivo-conductual

C.PS.P. Nº 15696

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